Atrapados, sin saberlo, por nuestras creencias. ¿Sabemos que vivimos con un montón de juicios y que las creencias nos tienen a nosotros, no nosotros a ellas?

Las frases que recojo a continuación son reales como que me llamo Montse. Doy fe. Frases que, por lo menos algunas, todos podremos identificar en alguna conversación en la empresa, en casa, con la familia, con los amigos e, incluso, en los procesos de coaching

  • “Este mundo ha perdido los valores fundamentales. Nadie cede asiento en el transporte público y la gente permanece impasible ante las injusticias, la pobreza, el maltrato… Hablamos de ello pero nadie hace nada y los políticos miran hacia otro lugar”.
  • “La gente joven está poco comprometida con su trabajo, solo sabe pedir. No valoran la familia y menos la autoridad paterna. Les da lo mismo todo, son unos desagradecidos y no tienen valores”.
  • “En general, los líderes políticos y no políticos no tienen ni idea de nada, son muy incapaces”.
  • “Esto no nos lo merecemos. Siento la necesidad de trasladar mis conocimientos a los demás para que conozcan, aprendan y sean mejores. Si los demás supiesen lo que yo sé, el mundo sería un lugar mejor y otro gallo cantaría”.
  • “A ratos me siento indiferente, a ratos impaciente. Quiero que las cosas se solucionen como yo creo. Ni acepto ni tolero tanta incompetencia. Los años o la experiencia, me dan la autoridad para poder decir lo que digo”.
  • “Siento que el mundo, la sociedad, mi empresa, mi familia, mis hijos son mis enemigos y que tengo que luchar. Los que están a mi alrededor no valoran lo que puedo aportar, pero es mi deber guiarles y si no quieren o se dejan, me enfado”.

Observando el mundo desde mi juicio

Viéndolas así todas juntas, me pregunto qué tipo de observador estaba siendo quien pronunciaba estas palabras. Observo una mirada de un mundo hostil e inferior a la persona que, consecuentemente, veo se siente superior y maltratada.

  • ¿Qué tipo de observador está siendo?, ¿estoy siendo yo cuando hablo así?
  • ¿Cuál es la emoción presente en esta conversación?
  • ¿Qué distinciones observáis en estas frases?

Todo parte de una conversación en la que el principal acto del habla en uso es el juicio. Hay personas que piensan y creen que sus palabras son afirmaciones (no juicios) y que de hecho están fundamentadas. Así son las personas que toman sus propios juicios como afirmaciones; así somos cuando vivimos desde nuestros juicios:

Un juicio, una víctima frustrada

Cuando las personas observamos el mundo desde la frustración y el enfado estamos sintiendo que los demás no saben o no entienden, lo que conlleva el consiguiente nivel de activación de energía que da la ira. Nos sentimos víctimas del entorno en el que nos ha tocado vivir y somos poco dadas al cambio.

La rigidez en pensamientos y conversaciones (mejor o peor enmascarada) es la consecuencia de estar convencidos de estar en posesión de la verdad y, con o sin fundamento, nos sentimos y nos interpretamos como superiores: el triunfo del ego.

Otras características de quien pueda pronunciar estas frases, que podemos imaginar en boca de cualquier persona (edad, sexo, raza y condición social, económica, política, cultural, profesional o laboral).

  • ESCUCHA: gran dificultad para escuchar. ¿Y para qué van a escuchar si siempre es el otro el que está equivocado?
  • CONFLICTO: sentimiento de amenaza y disposición constante a confrontar con los demás. Suelen resultar de trato difícil. En mi experiencia, es una especie de responsabilidad sobre lo que piensen los otros, que les cansa y les agota.
  • EMOCIONES: Probablemente, algunos efectos colaterales sean el enfado, la frustración y la queja.

3 herramientas para el cambio

Vivimos en la ilusión de ser observadores de la realidad, cuando realmente lo que hacemos es interpretarla. Suerte que tenemos herramientas para resolver esta situación y sentirnos de otro modo:

  1. Tenemos la posibilidad de trabajar para fundamentar nuestros juicios.
  2. Podemos poder el foco en una escucha de calidad con la que consigamos escuchar para comprender al otro y no para contra-responder.
  3. Asumamos y desarrollemos nuestra vulnerabilidad, sabiendo que nuestras opiniones solo son eso, opiniones, y que no se nos valora por tener verdades… ¡Ay! ¡Qué éstas no existen!
¿Hay momentos o aspectos en los que te observas hablando de esta manera? ¿Cuáles de tus afirmaciones son en realidad juicios?

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Montse es Responsable de Escuela Europea de Coaching en la Comunidad Valenciana. Como Executive Coach PCC por ICF. trabaja como formadora, entre otros, en el programa de Certificación en Coaching y coaching de equipos de EEC, así como en proyectos en empresa. Además es Licenciada en Psicología por la Universidad Autónoma de Barcelona con Master en Dirección de RRHH, Dirección y Gestión de Equipos alto rendimiento.