Médico, cooperante, ex presidenta de Médicos Sin Fronteras, Escritora y alumna de proyectos y programas en la EEC. Paula Farias contesta a las preguntas de la EEC, unas semanas antes de compartir su forma de ver el mundo en EEC Alumni.

Eres médico, cooperante, has dirigido Médicos Sin Fronteras… y eres autora de varios libros. ¿Qué te impulsa a escribir?

Bueno, es que soy hija de escritores  y escribir siempre ha formado parte de mi modo de estar en el mundo. Somos cinco hermanos que hemos crecido con la banda sonora de la Olivetti de mi padre tecleando en el salón y todos escribimos. Escribir es una forma de explicarte a ti mismo muchas cosas, de entender las claves, y los porqués, de contarte la vida según va pasando. De ir colocando las cosas en su sitio.

¿Qué tipo de historias te gusta contar? ¿Alguna nueva en la que estés trabajando?

Me gusta contar historias cotidianas, sin estridencias, pero siempre vistas con otras gafas. Me gusta la mirada que ve los cuentos que hay debajo de lo común, las tramas susurradas. Me gusta contar lo que hay de magia en el día a día.  Descubrir los personajes que a veces nos rodean, darles papel y peripecia.

Ahora estoy terminando una novela, ‘Fantasmas azules’, que transcurre en la guerra de  Afganistán que siguió a la caída de las torres gemelas. La historia de una mujer en ese mundo de hombres.

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‘Dejarse llover’ es el libro escrito por ti del que más se habla, por la película de Fernando León de Aranoa. Sin embargo, la obra tiene ya 10 años. ¿Por qué crees que se interesó el director por este título en concreto?

Fernando entro en contacto con la novela mientras rodábamos en Uganda ‘Buenas noches Ouma’, una pieza preciosa sobre los niños soldado de Uganda para un documental de Médicos sin fronteras, ‘Invisibles’.

Fernando tenía ganas hace tiempo de contar una historia sobre el mundo de la cooperación y  al leer ‘Dejarse llover’ encontró el enfoque y el tono que andaba buscando. Una historia que habla de los silencios de la guerra y de lo que ocurre cuando acaban los tiros y las bombas, pero contada desde un lugar lleno de cotidianeidad, sin dramatismos ni intensidades innecesarias. Creo que eso es lo que le gustó.

¿Qué te ha parecido el resultado. ¿Te ha gustado ver tus historias reconvertidas al cine? ¿Piensas que podrías repetir?

Me ha gustado mucho aunque hay que decir que la peli y la novela son dos cosas distintas. Es una misma historia pero contada desde dos sitios muy distintos y con dos idiomas muy diferentes como son el cine y la literatura.  La novela tiene mas de sensaciones y matices y se permite reflexiones y pausas que en cine no funcionarían. La peli es mas acción y peripecia.  

Repetir. Bueno, yo la verdad es que tengo una forma de escribir muy de imágenes, así que supongo que cualquier historia mía es trasladable al cine, así que quien sabe. La vida esta llena de sorpresas.

En ‘Dejarse llover’, como en la película, el humor está siempre presente. Si bien la historia se ambienta en una guerra. ¿Qué valor le das al sentido del humor?

El humor es fundamental, en la vida en general pero en las situaciones difíciles mas aun. Es como una pócima secreta para reducir las tensiones y seguir adelante. En determinadas situaciones un exceso de dramatismo paraliza, pero unas risas a tiempo hacen desvanecerse a cualquier fantasma. Yo soy capaz de reírme de casi todo pero sobre todo de mi misma. Ese dejarme en paz, ese no tomarme demasiado en serio, me resulta de lo mas sanador.

¿Cómo es la vida del cooperante? 

Mucha energía, mucho inconformismo, la ausencia de rutina, ratos de reír y ratos de llorar, el aprender a levantarte una y otra vez, y el vivir inmerso en una sensación de equipo poderosa como pocas cosas.

¿Qué es lo más interesante que has aprendido en tus proyectos de cooperación y para qué te ha servido?

Que la fuerza de un equipo en el que sus integrantes resuenan es poderosa como pocas cosas y que cuando un equipo empuja con el corazón y las tripas es difícil pararlo. Y que las cosas sin emoción no funcionan, o si lo hacen es de un modo mediocre y poco duradero.

Cuándo las cosas al final no salen como esperabas, ¿cómo haces para encajarlo? 

Todo es cuestión de la lectura que hagas. Todo tiene siempre un lado positivo. Siempre algo se logra, no hay que quedarse en la perdida. Las cosas se hacen paso a paso, cada paso cuenta. Tener previsto un final no funciona en la vida. Solo produce frustración. Los finales abiertos son mas interesantes porque permiten que les des la lectura que quieras. Se trata de regar la parte de los logros.

Has colaborado para la ubicación de un barco que socorre a las personas que cruzan el Mediterráneo. Un mérito de MSF. ¿Las tragedias en el mundo son un problema político? 

Todo es un problema político. Si  hay uno que reclama pan puede ser que solo tenga hambre pero si los que tiene hambre son muchos pasa a ser un problema político. El mundo lo hacemos entre todos, y el azar tiene poco que ver, luego, todo es política. 

¿Qué reto te queda por lograr? ¿Qué proyecto te gustaría vivir?  

El reto es conseguir mantenerse en la trinchera, sin bajar los brazos y a ser posible contento. Vivir la vida cuestionando el status quo,  haciéndote preguntas y tratando de  atrincherarte en la alegría. El reto es huir del catastrofismo e insistir en hacer una lectura  en positivo a pesar de los pesares. Regar la luz y no la oscuridad, algo que muchas veces no es fácil.

Mi proyecto ahora mismo son mis tres enanos, mis tres trucos de magia. Sin duda hasta ahora mi mejor proyecto

 

Puedes ver parte de la entrevista en el siguiente vídeo

 

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