¿Cómo quieres que te quiera? ¿Qué responderías tú a esta pregunta? Parece difícil. Solemos tener claro que queremos que nos quieran, que nos quieran mucho, muchísimo. Pero, ¿qué necesitas tú que los demás hagan para sentirte querido?

El amor necesita expresarse, ser en acto, dejar de ser amor para ser amar. Sin embargo, en las acciones y palabras resultantes, el amor a veces se esconde y pasa desapercibido. ¿Qué cosas que los demás hacen por ti te hacen sentir querido? ¿Qué cosas hacen por ti que, sin embargo, no te hacen sentir así? ¿Qué cosas haces tú cuando amas? ¿Cómo son interpretadas y vividas por tus seres queridos?

Herramientas para reducir la brecha

Nos pasamos la vida adivinando y esperando en lugar de pedir, preguntar, preguntarnos. No hay más que ver las publicidades de San Valentín: “En esta vida nada funciona mejor que una sutil sugerencia”. ¿De verdad es así? Queremos amarnos y resulta que aparecen las expectativas incumplidas, los sacrificios no valorados y una larga lista de infelicidades. Tenemos algunas creencias que no nos ayudan. Por ejemplo: “si preguntas es que no has estado lo suficientemente atento” o “no se puede pedir amor”. Así que, amamos como podemos, como intuimos, como lo hicimos en el pasado, como creemos que se debe amar. Pero, ¿cómo podemos ser más sensibles?

En el amor existe una brecha como la que existe entre lo que yo digo y lo que tú escuchas pues quien escucha, interpreta. Por tanto, podemos usar las mismas herramientas que utilizamos como coaches para reducir esta distancia. Si no pregunto, tendré más probabilidades de equivocarme y gastaré mucho tiempo y energía en analizar indicios. Si pregunto, podré luego decidir. Si pido de manera genuina, el otro sabrá lo que necesito y será libre de decirme que no. Si esa libertad no existe, porque presupongo que hay una manera en que debo ser querido y que esa manera debe ser sabida pero no dicha, tanto si el otro cumple con mi expectativa como si no lo hace, seguiré igual de insatisfecho puesto que era su obligación, era lo que debía hacer, lo que se esperaba.

Una de las cosas que he aprendido en el programa de Consciencia Emocional CONEM es a ampliar mi perspectiva acerca de cómo de distintos somos en nuestra forma de expresar cariño y lo distintas que pueden llegar a ser nuestras necesidades a la hora de recibirlo. Creo que es importante mejorar la comunicación del amor siendo más sensibles para reconocer sus manifestaciones y más efectivos a la hora de elegir con cada persona la manera de expresarlo.

Yanina es Executive coach por EEC, actriz, coach y formadora en el programa de certificación en coaching ejecutivo. Ha formado parte del equipo que desarrolló la nueva formación en Consciencia Emocional CONEMbyEEC.