La violencia es todo aquello que nos aleja del otro”, Marshall Rosenberg
En esta cita la violencia no se refiere a la agresión física, sino a una forma de comunicarnos. La idea, que ha desarrollado el psicólogo Marshall Rosenberg en la llamada COMUNICACIÓN NO VIOLENTA (CNV) es una técnica fundamental para lograr sentir y compartir desde una profunda honestidad.
La CNV de Rosenberg propone un ejercicio en el que siempre que nos comuniquemos se haga teniendo en cuenta tres ejes:

1. La expresión (yo)

Se trata de una etapa de observación, en la que se suceden los hechos, y en la que yo me pregunto a mí mismo sobre mis juicios, necesidades y emociones. Rosenberg propone que cuando uno mismo esté hablando lo haga dentro de este marco de expresar con sinceridad:

  • Los hechos concretos que contribuyen o no a mi bienestar.
  • Los juicios que elaboro de esos hechos.
  • Cuál es mi emoción en relación con esos hechos.
  • Las necesidades que son el origen de mis emociones.
  • Las acciones concretas que quisiera que se realizaran.

2. La escucha empática (tú)

Se trata de estar atento a las necesidades emociones y juicios del interlocutor. Y estar atento a las mismas tres variables: juicios, necesidades y emociones.
En esta fase, Rosenberg invita a escuchar con empatía:

  • Prestar atención a lo que la otra persona necesita, no a lo que piensa de nosotros.
  • Indagar para que nuestro interlocutor se exprese antes de darle soluciones o satisfacer sus peticiones.
  • La necesidad requiere ser más reconocida que satisfecha.

3. Las peticiones/ofertas (nosotros)

El tercer eje que define Rosenberg hace referencia a la necesidad de negociar teniendo presentes las necesidades del otro y a la vez mis necesidades.
Descubro con este enfoque múltiples matices de la comunicación y uno esencial que es el hecho de que en muchos casos los malos entendidos, las desavenencias, las discusiones y los conflictos tienen que ver con la no satisfacción de una necesidad. Una necesidad, no un capricho.
En esta fase, las recomendaciones pasan por:

  • En vez de decirle a otra persona lo que NO queremos que haga, digamos lo que SI queremos que haga.
  • En vez de decirle a otra persona cómo queremos que sea, digamos qué acciones queremos que haga para que le ayuden a ser de esa manera.
  • Cuando le pidamos a alguien que haga algo, verifiquemos si estamos haciendo una petición o es en realidad una exigencia.

Las emociones surgen de cómo resolvamos las necesidades. Así, desde la CNV se propone la siguiente tabla que diferencia cómo nos sentimos, cuál es nuestra emoción, cuando sentimos que nuestra necesidad sí está cubierta y, en segundo termino, cuáles son las emociones que nos embargan cuando no logramos satisfacer dicha necesidad.

4. Finalmente, como conclusión, la CNV propone:

  • Que reflexionemos cada día sobre el tipo de relación que queremos con nosotros mismos y con los demás, recordando que todos los seres humanos tienen las mismas necesidades.
  • En un momento de comunicación crítica, observa tus intenciones y descubre si estás más interesado en tus necesidades y estás ignorando las del otro.
  • Antes de pronunciarte de acuerdo o en desacuerdo con las opiniones de alguien, tratemos de conectar con sus sentimientos y necesidades.
  • En vez de decir NO, expresemos qué necesidades nuestras nos impiden decir que SI.
  • Si sentimos enfado, preguntémonos qué necesidad tenemos insatisfecha, y qué podríamos hacer para satisfacerla, en vez de pensar qué hay de malo en los demás o en nosotros mismos.
  • En vez de alabar a alguien que ha hecho algo que nos gusta, demostremos nuestro agradecimiento mencionándole qué necesidades ha satisfecho su acción.

Desde este enfoque, ¿cómo te estás comunicando tú?

En Escuela Europea de Coaching acompañamos a personas y organizaciones a mejorar sus resultados, a través del coaching.