No todos los días tengo la oportunidad de trabajar con un equipo real, de apartarme de mi ordenador, de mis tareas de planificación y seguimiento, para estar acompañando a un equipo en la definición de su para qué, de su visión y de sus valores. Y pude hacerlo con el Centro de Rehabilitación Laboral de Leganés (CRL Leganés) perteneciente a la Fundación Manantial y cuya misión es incorporar al mercado laboral a personas con enfermedad mental.

Nuestra vida son conversaciones

Escogemos cada día qué palabras usamos para comunicarnos y coordinarnos con los demás. Son palabras a las que tenemos bien educadas, listas en nuestro vocabulario para salir a nuestro encuentro cuando las necesitamos. Palabras estudiadas, esperables, cuerdas. Pero existen otras, juguetonas y caprichosas, que requieren de mucho cuidado para lograr ser expresadas. Palabras agazapadas y menos domesticadas y seguramente algo más “torpes”, pero terriblemente genuinas.

Son a esas últimas a las que quiero rendir homenaje en este post porque son las palabras que hoy he aprendido con el equipo del CRL de Leganés. Palabras auténticas, que al decirlas “nos dicen solas”, que hablan más de nosotros mismos que nuestras palabras más cuerdas y esperables. Palabras que, cuando se sienten en confianza, expresan nuestras verdaderas emociones, y a las que hemos de mimar y alentar para que encuentren su espacio, como el resto de nuestras palabras.

¿Se puede medir un equipo por la riqueza y diversidad de sus palabras?

Quiero agradecer las palabras de Miki, Virginia, Susana, Javi, David, Aúrea, Luis y Paz, porque de cada una me llevo algo: palabras tímidas, reservadas, palabras peleonas, alentadoras, palabras sencillas. En definitiva, palabras vulnerables que el equipo consigue decirse cuando llega a un clima de auténtica confianza, que cada vez generan una nueva conversación en el equipo y generan agradecimiento en quien las escucha. Palabras genuinas que generan más palabras genuinas. 

Esta es vuestra “cosecha” a día de hoy:

  • Confiamos los unos en los otros.
  • Actuamos como pensamos. 
  • Nos escuchamos sin juicio.
  • Nos damos espacios para preguntarnos, cuidarnos y acompañarnos. 
  • Nos recordamos que somos más de lo que hacemos. 
  • Nos ocupamos, no nos preocupamos. 
  • Nos recordamos cuál es nuestro círculo de influencia. 
  • Nos damos feedback. 
  • Nos recordamos “el disfrute”. 

Palabras en presente contínuo

Son palabras que podéis seguir moldeando día a día, porque vuestro mejor futuro es vuestro presente y vuestro mejor presente son hoy vuestras palabras. Cómo decís: “una huella de humanidad” en la que, “con respeto y singularidad, trabajemos por la participación e inclusión de las personas con enfermedad mental”. 

Vosotros os lleváis el compromiso de generar espacios para que estas palabras genuinas, que hoy habéis re-conocido, os sigan posibilitando vuestro “para qué” como equipo. 

Yo me llevo haber aprendido que hay palabras que nos dicen solas. Este post es para vosotros.

 

Responsable de la comunidad EEC Alumni de Escuela Europea de Coaching y del área de desarrollo de negocio. Es Executive coach por la EEC, Licenciada en Psicología por la Universidad de Salamanca con Postgrado en Psicología Social y Organizacional.