Por Juan Luis Ayuso, director de EEC Alumni y de Desarrollo Corporativo.

Tras enviudar, un hombre mayor debe abandonar el hogar que construyó junto a su mujer. Ante esta situación, el hombre decide emprender rumbo a Sudamérica atando cientos de globos a su casa. Al hacerlo, cumple una vieja promesa que le hizo a su mujer. Así arranca la aventura que cuenta la película ‘Up’, de Disney-Pixar.


 

Como coach, la cinta me lleva a reflexionar en torno a aspectos del coaching como son la visión y el cambio de observador.

En relación a la visión, la historia refleja la importancia de comprobar que la visión con la que estamos comprometidos sea verdaderamente la nuestra, ya que, a veces, parece que estamos guiados por una obligación o una auto exigencia.

La cinta recuerda que la visión genera el contexto emocional que inspira y permite ver claro el qué (en la película, el lugar donde quiere vivir), aunque en un primer momento falte el cómo. En el momento en que el protagonista, Carl Fredicksen, elige ser responsable, su acción irá convirtiendo su sueño en visión. Sin darse cuenta, habrá comenzado el viaje del pasado al futuro.

El vuelo de la casa refleja el comienzo del desapego de Carl hacia su propia historia, el levar anclas de su presente. Los cientos de globos pueden interpretarse como la fuente de sus recursos, las fortalezas que le mueven a otro futuro deseado.

La generosidad, aunque en un principio es tolerancia hacia el niño que viaja con él, le hará ver a su alrededor a personas y posibilidades donde antes no existían.

El camino a la visión está plagado de obstáculos y adversidades que prueban los compromisos y creencias. La adversidad es útil para salir de la caja de confort y para aprender. La adversidad también permite usar de forma innovadora nuestros recursos. Aplicándolo al liderazgo, junto a la diversidad de opiniones y estilos, la resiliencia a la adversidad ayuda a Carl a conseguir su objetivo.

Una distinción: control-confianza
En varios momentos de la cinta, el niño es el que salva la situación: cuando pilota la casa tras caer Carl agotado en medio de la tormenta y cuando evita que caiga al precipicio. Es el triunfo de la confianza. El apego por el control le juega a Carl una mala pasada. Además de que el control es una ilusión, siempre aparecen situaciones nuevas que no controla y el protagonista se desespera. Él solo no puede con todo.

En el momento en el que Carl pasa de tolerar al niño a aceptarle es el nacimiento de un equipo con un nuevo observador que enriquece a ambos. En muchas ocasiones, pensamos que tenemos que conseguir la visión nosotros solos y sufrimos cuando no pedimos ayuda o cuando no aceptamos la que nos ofrecen.

Hay otra lección que aprecio en la historia, tiene que ver con el hecho de que a veces estamos más cerca de nuestra visión de lo que nos imaginamos, y sin embargo no nos damos cuenta.

Por último, como coach tengo que destacar el gran cambio de observador que hace Carl. Pasa de la tristeza por lo que le falta a agradecer y valorar lo que tiene: la amistad del niño. Se da cuenta de que su mujer ya vivió la historia de su vida y que él tiene que hacerse dueño de la suya propia.

Se hace consciente de que lo importante es disfrutar del camino, del aquí y ahora. Tanto pensar en la meta le ha hecho perder al niño que era. En la nota (“Gracias por la aventura. Ahora ve y vive una aventura nueva”), Ellie le empodera para que viva su nueva vida y se ponga sus propias metas.

Mi conclusión tras ver UP es:
Mírate en los álbumes de fotos en tu casa y sé consciente de los caminos que has tomado en tu vida.

  • Qué emociones te embargan?
  • Son los caminos que querías tomar?
  • Qué has aprendido?
  • Has conseguido tus visiones? Tienes nuevas?
  • En qué página de tu libro de aventuras estás?
  • Te atreves a abrir un nuevo libro de aventuras? Cómo se titularía?
En Escuela Europea de Coaching acompañamos a personas y organizaciones a mejorar sus resultados, a través del coaching.