Salgo de la resaca en la que entré un viernes de mayo tras “emborracharme” de unos acordes que enunciaban un “empiezo a quererte”.

Los acordes sostuvieron un escalofrío vestido de vértigo e ilusión. Como si se hubiera levantado una compuerta, me arrolló la subida de la marea.

Las olas trajeron mensajes, quiero cuidarte, eres un cielo y una luna, que me llevaron a querer disfrutar de una puesta de sol en compañía. A querer charlar en un sofá con alguien a quien le entregué casi toda mi vida en un relato de dos folios, que un día fueron mi autobiografía. A quien le conté mis miedos, mis secretos, mis intimidades. Quien me contó los suyos, quien me entregó sus lágrimas, me regaló canciones y horas de compañía, palabras y risas. Y una especie de tsunami volteó mi corazón, lo despertó de su letargo y le hizo recordar que estaba vivo y latir como si tuviera 15 años.

Pero la marea alta dura unas horas, descansa, se repliega y vuelve a subir. La mía ha replegado las velas y el barco ha echado el ancla. Se ha anclado a un corazón confundido que no sabe si está lo bastante cerca, que no tiene palabras para acompañar un aliento herido. Pero el mío sí. Tiene palabras y sonrisas para vivir el presente y acompañarle donde quiera llevarme. Comeremos boquerones y cecina, ensalada y atún. No habrá conciertos abrazados, habrá canciones y poemas, habrá mensajes de whatsapp, habrá risas, confidencias…

Salgo de la resaca en la que entré un viernes, hoy hace 7 días. 7 días de emociones, de felicidad, de ilusión. 7 días que son un regalo y que son ya parte de esos dos folios que recogían mi vida.

Salgo de la resaca y desde la serenidad de un mar en calma te digo que te quiero. Que quiero seguir escribiendo contigo renglones de mi autobiografía.

Sonia es Directora de Comunicación y Márketing en Escuela Europea de Coaching, Executive Coach por EEC y Licenciada en Ciencias de la Información, Periodismo.