Contar con el compromiso y la implicación de los altos cargos de una compañía es crucial para desplegar el cambio de cultura en toda una organización. Lo comprobamos una vez más durante una reciente intervención en empresa, de la que os comparto los aspectos más relevantes.

Para empezar, la necesidad de esta empresa familiar española, con plantilla de 1.300 personas y presencia en 150 países: alinear el modelo de liderazgo con sus valores fundamentales y traducir dichos valores en comportamientos visibles en todos los managers y directivos del grupo.

Valores, personas, comportamientos

Para impulsar y facilitar la integración de los valores en la compañía, propusimos un trabajo que alinease las competencias clave del perfil de líder y que generase una visión compartida desde el primer nivel hasta los managers. Modelos de desarrollo e intervención propios de EEC, como el modelo CAR, fueron los que nos permitieron traducir estos valores de la compañía a herramientas y habilidades del coaching y facilitar que las personas se alineasen con los valores corporativos.

Además, para maximizar la eficiencia de la cadena de valor, adecuamos nuestro acompañamiento para asegurar el aprendizaje y el cambiopotenciar el sentimiento de pertenencia y la cohesión entre miembros de los diferentes equipos y mejorar la relación entre departamentos.

Finalmente, un proceso de medición y validación del impacto del entrenamiento en cada grupo nos condujo hacia un nuevo modelo de liderazgo, fruto del trabajo de managers y directivos que reflejó el ADN real de la compañía y no un modelo impuesto.

Mejor en cascada 

La implicación del Director General es trascendental, como también lo es el posicionamiento estratégico del departamento de RRHH. Una vez más, pudimos comprobar que, para el éxito de un proyecto que afecta a toda la compañía, es esencial que el líder y todo el Comité de Dirección estén comprometidos con el cambio cultural y lo vivan.

En este sentido, fue clave empezar el trabajo de campo por los directivos y que experimentaran ellos mismos el programa antes que ningún otro colectivo de la empresa, pues permitió la incorporación de un lenguaje común, de una nueva forma de coordinarse, de comunicarse, de dar feedback, de hacer peticiones y de estar, que caló en todos los niveles de la organización.

Excelencia y mejora continua 

Finalmente, destaco de esta intervención, el informe realizado por la compañía al cierre del proceso sobre el grado de integración de valores, de competencias y de conceptos entre las personas y departamentos, con idea de generar una hoja de ruta para el futuro desarrollo de la empresa.

Este es, para mí, un ejercicio de consciencia, valentía y coherencia con el que la organización mira de frente y reconoce que la transformación y el crecimiento son todo, menos procesos cerrados.

¿Cómo se viven los cambios en tu organización, también en cascada? ¿Cuál es tu experiencia?

Joan es Director de Escuela Europea de Coaching en Cataluña y Desarrollo de Negocio Corporativo. Executive coach PCC por ICF y Licenciado en Psicología por la Universidad Autónoma de Barcelona