Por Eva López-Acevedo, coach PCC y socia fundadora de la EEC.

Una imagen vale más que mil palabras. Y un video ya, ni te cuento. El que he elegido hoy resume en mi opinión muchos de los mensajes y “recetas” que escuchamos a diario sobre motivación, superación de obstáculos y logro de objetivos.

Nos invita también a reflexionar sobre la importancia de los juicios que emitimos y el impacto positivo o negativo que pueden tener en los demás.


El caso de esta bailarina demuestra que la motivación y la pasión pueden mover montañas. Y que en su caso, los juicios de “no posibilidad” que recibió de expertos en danza (“eres demasiado mayor para bailar”, “no tienes el cuerpo adecuado”, etc.) no le hicieron tirar la toalla. Por no mencionar otro obstáculo no declarado por sus maestros: que es una chica afro americana y en el ballet ese no era el “color” más idóneo…

Pese a todo, logró su objetivo. Fue más fuerte que sus miedos y sus fuerzas mayores que sus dudas. Emprendió una lucha confiando de antemano en sus posibilidades, su compromiso, su esfuerzo y su tesón. Siguió, sin duda, de manera inconsciente la premisa de que “todo logro empieza con la decisión de intentarlo”.

Su historia es la demostración de que la visión, la pasión, la motivación o la vocación son un regalo del cielo: son lo que te impulsan a perseguir un objetivo contra viento y marea. También es la prueba de que sin esta determinación, cualquier opinión o comentario de terceros puede hacer que abandonemos nuestros sueños. Y desgraciadamente esto es bastante más frecuente de lo que sería deseable.

¿Cuántas veces un profesor con un comentario puede llegar a desmotivar a un alumno o hacerle creer que no vale para determinada materia?.

¿Cuántas veces orientamos a nuestros hijos a una carrera porque creemos que es lo más idóneo y que lo que ellos persiguen no es lo suyo?

En ambos casos, cuando los chicos no tienen una vocación clara y no saben muy bien lo que quieren, con nuestras opiniones y consejos podemos estar limitando su talento y sus  posibilidades, contándoles así las alas sin necesidad. Y esto mismo sucede con los jefes que no creen en las habilidades o en la capacidad de crecer de sus colaboradores. Si no creen en ellos, no invierten en su desarrollo y las carreras profesionales se estancan.

Como coach, creo que todo ser humano posee un talento por revelar y que en gran medida el coaching ayuda a sacarlo a la luz y a desarrollarlo.

Para ello, el coach cree firmemente en la capacidad de su cliente. En ocasiones mucho más de lo que su cliente cree en sí mismo. Solo así puede hacerle ver nuevas posibilidades, desafiarle a que emprenda nuevas acciones que le acerquen a su meta, acompañándole en la superación de los obstáculos que encuentre en su camino.

No pretendo decir que todos necesitemos un coach para alcanzar nuestros objetivos. Creo simplemente que sería bueno dejar de emitir juicios gratuitos sobre lo que alguien “no puede” alcanzar y centrarnos en impulsar las habilidades y el talento. Merece la pena, ¿no?.

En Escuela Europea de Coaching acompañamos a personas y organizaciones a mejorar sus resultados, a través del coaching.