Analiza Juan Carlos Cubeiro en su libro ‘Clase Creativa’ (Ed. Planeta 2008) a un grupo de profesionales, que por el  “alto valor añadido” que aportan al ejercicio de su labor son perfiles valiosos, demandados y que vale la pena retener.

“Un peluquero vocacional es clase creativa. Un grupo de operarios de una fábrica […] que trabajan en equipo y aportan sugerencias son clase creativa. […] Cuando disfrutan, gozan, sienten placer por el fruto de su trabajo son clase creativa. Cuando destapan su potencial, dando lo mejor de sí mismos, son clase creativa”, defiende Cubeiro, en su explicación de qué es Clase Creativa.

En su indagación, Cubeiro se pregunta “¿Por qué, practicando la misma profesión, unas personas se comportan como clase creativa y otras como clase reactiva? La respuesta, dice, está en dedicarse o no a lo que se ama. “Se supone que deberíamos hacer aquello que hace latir nuestro corazón. Viniste a hacer conocido lo desconocido”, escribe Cubeiro. “Quienes no disfrutan con lo que hacen nunca se sienten felices. Están demasiado ocupados soñando despiertos con lo que les gustaría hacer. No prosperan, y si aun así lo hacen, nunca obtendrán lo suficiente para compensarles su dedicación a lo que de verdad no aman”.

Son Clase Creativa quienes  “en el ejercicio de su actividad muestran seguridad en sí mismos (autoconocimiento, autoconfianza), serenidad (autocontrol, integridad), espíritu de superación (orientación a resultados, iniciativa), voluntad de servicio (empatía, orientación al cliente) y creación de sinergias (comunicación, trabajo en equipo)”.

Las características de este tipo profesional len hacen ser “los más buscados” en ls empresas que demandan, cada vez más, trabajadores que colaboran bien en equipo y que se adaptan rápidamente a los cambios.  Para saber si tú eres clase creativa e, incluso, quien lo es en tu entorno “podemos crear una matriz”, invita Cubeiro. Con una tabla de dos coordenadas, en una se sitúa la iniciativa y en la otra la empatía.

GRAFICA BLOG

En este “mapa de clase creativa”, los profesionales con alta iniciativa (inteligencia intrapersonal) y alta empatía (inteligencia interpersonal) son los que formarían parte de la clase creativa. En esta gráfica serían los número 3. Las personas con baja iniciativa y baja empatía son clase reactiva. En la gráfica los doses.

Y, como en muchos casos, son muy interesantes también los grises. “Los profesionales con alta iniciativa (gente activa, que propone y sugiere nuevas ideas, que se mueve) pero con baja empatía (no escuchan, no saben lo que los demás piensan, sienten y necesitan) son los denominados individualistas”. En la gráfica los cuatros. “Van por libre. Se les nota activos pero no necesariamente aportan valor. Por tanto, sin ser clase reactiva, no forman parte de la clase creativa”, asegura Cubeiro.

“Las personas con voluntad de agradar, que están atentos a las demandas del cliente (alta empatía), pero que , por miedo a la jerarquía por malas experiencias anteriores o por su propia naturaleza están siempre esperando a que alguien les diga lo que tienen que hacer (baja iniciativa). No son clase reactiva (por su voluntad de ayudar a los demás) pero tampoco forman parte de la clase creativa (puesto que no crean nada).” Son en la gráfica los número unos.

Ahora, ¿en qué punto de la gráfica te ubicas tú? ¿Logras situar a tus compañeros, a tus jefes? ¿A tu empresa? ¿Qué área necesitas desarrollar, potenciar en ti mismo, en tu equipo?

 

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