Por Mercedes Cisneros, coach certificada en EEC

Recientemente he vuelto a leer la obra de Víctor Franck ‘El hombre en busca de sentido‘ y he hallado nuevas ideas sobre el sentido de la vida. Son ideas que seguramente siempre estaban ahí pero que he sido capaz de descubrir ahora y no antes, debido al momento vital en que me encuentro.

De estas ideas ha nacido para mí una nueva distinción: el sentido de la vida y la vida con sentido.

Una búsqueda en silencio

Lo que más me ha calado es el momento de la lectura cuando dice que siempre estamos buscando un sentido a nuestra vida, pero cómo hay veces que es el sentido el que nos encuentra a nosotros y que solo tenemos que estar ahí, ojo avizor, para no dejarlo escapar.

Esta idea enlaza íntimamente con otra actitud que últimamente he descubierto y he cultivado, que es la del silencio. Desde la quietud podemos estar más atentos a todo lo que nos brinda la vida y también a lo que nuestro interior nos expresa, que la mayoría de las veces no podemos o no sabemos escuchar.

Cuando nos detenemos a explorar el sentido de la vida, habitualmente caemos en la trampa de acudir a aquello que tiene sentido para la sociedad en la que vivimos, para nuestro entorno, a lo que debiera ser el SENTIDO DE LA VIDA.

Aquí es donde, para mí, entra un concepto distinto, que es la VIDA CON SENTIDO, es decir, dotar de sentido común a esa búsqueda y a entender que cada persona es dueña de dar el propósito a su vida que desee, sin pensar, como escuché hace poco, que todos tenemos el mismo examen en la vida y que nos la pasamos copiando al otro. Creo que cada uno tiene un examen diferente y las respuestas del vecino no son las propias.

Del camino a la meta

La vida con sentido hace referencia al camino, que es donde la mayoría de las veces están el disfrute, las experiencias y los aprendizajes. El sentido de la vida sería algo más parecido a la meta donde se quiere llegar. A veces, ponemos tanto foco en la meta que nos olvidamos del camino, del presente.

La trascendencia

Viéndolo así, desde esta nueva mirada, otro aspecto que tiene mucho que ver con el sentido de vida, al menos para mí, y que adquiere un matiz nuevo, es el de la trascendencia: aquel que hace que aquello que da valor a nuestra existencia se prolongue más allá de nuestro paso por la Tierra.

Ese legado no tiene que ver solamente con los logros de la persona que perduran en el tiempo, sino también con cómo los ha conseguido, con cómo ha sido su camino hasta alcanzarlos y que, muchas veces, sirve de ejemplo para generaciones futuras. Son esos valores los que siguen su curso, como lo sigue ese río que desemboca en el mar y una vez juntos ya no se sabe qué es río y qué es mar.

Ahora la pregunta sería: ¿te hace sentido esto que acabas de leer?

En Escuela Europea de Coaching acompañamos a personas y organizaciones a mejorar sus resultados, a través del coaching.