Por Cris Moltó

La interrelación e interconexión Cuerpo-Mente-Espíritu es clave y es la herramienta idónea sobre la que sustentarse para entender el link físico entre nuestras sensaciones, emociones y creencias.

Asumir este ʻpoderoso poderʼ que tiene base científica, es dar rienda suelta al despertar de un nuevo paradigma, así como a múltiples e infinitas posibilidades. Es ʻun punto y seguidoʼ con el que pasar a organizar, de manera emocionalmente inteligente, cada uno de nuestros mundos y la concepción propia que hacemos de ellos, especialmente, si atendemos al impacto e influencia que podemos llegar a ejercer sobre nuestro cuerpo, nuestra mente, nuestro espíritu y, en consecuencia, nuestras vidas.

Tomar con(s)ciencia de las consecuencias tan positivas que conlleva ese cambio de observador implica dotarnos de la capacidad adecuada para crear una nueva realidad y estimular de forma saludable la manera en la que, efectivamente, queremos abogar en pro de nuestro bienestar físico, psicológico y mental. Se trata de basar nuestra existencia en una única opción: la integración de ventajas, tanto de la medicina tradicional como las que (de forma complementaria y en ningún caso excluyente) facilita el desarrollo y desempeño de habilidades adquiridas por la disciplina de Biología del Cambio de Observador.

Como profesionales del coaching, debemos estar predispuestos a explorar nuevas opciones, adquirir una nueva visión que trascienda lo meramente convencional y supere los límites establecidos de nuestra zona de confort, así como estar abiertos a profundizar y adentrarnos en el propio mundo del (auto)descubrimiento, a través de novedosas herramientas o programas formativos, susceptibles de innovar y proporcionarnos un valor añadido en el ejercicio de nuestra profesión.

A través de ejercicios seleccionados se constatan cada uno de los efectos inmediatos que, de forma consciente, podemos adquirir como coachees y pueden verse adquiridos como coaches. Todo aquello que siempre se ha pretendido separar (cuerpo-mente), hoy resulta un imposible: cuerpo y mente no son dos, solo uno, y se necesitan, se complementan, se comunican.

Atender a nuestros sueños, emociones e intuición o simplemente a la posibilidad de paliar las dolencias y sufrimientos derivados, haciendo uso de lo que la Ciencia, Biología del Cambio de Observador y el Coaching, lo cambia todo.

Tal vez exista un silencio científico pero el silencio revolucionario generado por nuestra parte, en estos momentos, quizás, resulte la mejor respuesta. Un modo a partir del cual ser capaces de lograr cambiar el paradigma actual y, más aún, el cambio transformacional que todos necesitamos.

Otros enlaces

Carta abierta a mis compañeros de BCO, por Cris Moltó
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Biología del cambio de observador

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