Por Eva López-Acevedo, es socia fundadora de la EEC.

La crisis nos lleva pegando duro varios años, y ahora entiendo mejor que nunca lo que decía mi abuela: que es sobre todo en los malos momentos cuando descubres de qué pasta están hechas las personas que te rodean.

-“hay que estar a las duras y a las más duras”, decía, “porque a las maduras se apunta todo el mundo”…

Y tenía razón! Estamos descubriendo a diario que la demagogia, la mentira, la corrupción y el “todo vale” campan a sus anchas sin que nadie lo impida, mientras que la honestidad, el compromiso, la confianza y la coherencia brillan por su ausencia en nuestra sociedad.

En la EEC venimos apostando desde hace más de 10 años por una “revolución silenciosa”, en la que –a través de las creencias y competencias del coaching– las personas tomen mayor conciencia de sí mismas y de sus actos, se hagan responsables al 100%, tengan una vida más plena, unas relaciones personales y profesionales más sanas, etc.. en definitiva, que sean mejores personas y siembren poco a poco en su entorno el respeto al otro como legítimo otro, confianza, amor…

Vamos, que promovemos valores muy similares a los que predican la práctica totalidad de las religiones. No en vano alguno que no sabe aún qué es esto del coaching, ¡nos ha tildado de “secta”!.

Pues no, no tenemos ningún mandato divino, ni disponemos de financiación de estado alguno, lo hacemos por vocación, porque estamos convencidos del valor que nos aportan estos valores a cada uno de nosotros y del bien que podemos generar a quienes tenemos la suerte de acompañar.

Sin embargo, la crisis de valores ha llegado a su máxima expresión: hoy nos hemos levantado con el anuncio de la próxima dimisión del Papa…(¿¿¿???). ¡No salgo de mi asombro! ¿Puede un Papa dimitir?. ¿No es el representante de Dios en la tierra? ¿En qué quedamos? Como comentan en la EEC, si puede dimitir, ¿se le podría también echar? Me temo que el refrán de mi abuela va a ser válido también en este caso y que el Papa, en vez de aguantar el tirón, tira la toalla.

Lo dicho. Siendo creyente, creo que esto es el “acabose”, y me quedo más que nunca con el coaching.

 

En Escuela Europea de Coaching acompañamos a personas y organizaciones a mejorar sus resultados, a través del coaching.