Por Gonzalo Bolland, periodista en El diario Norte

Unas cien personas nos congregamos el pasado 6 de marzo en la sala Pío Baroja del paraninfo de la Universidad Pública del País Vasco, en Bilbao, para asistir a la presentación de los resultados del estudio ‘Eficacia social y científica del coaching ejecutivo’. Un día inesperadamente soleado, dado los colosales y continuos chaparrones que han caído sobre la capital del Guggenheim a lo largo de febrero.

Las experiencias de coaching desde el punto de vista de los propios coachees o clientes se dieron a conocer tras la presentación del estudio. Fue en una mesa coloquio moderada por la Directora Académica de la Zona Norte de la Escuela Europea de Coaching, Carmen Mellina, quien habló con los directivos Pedro Fuentes, Director de Tenneco Automotive Innovación, y Mikel Trojaola, Director General Fagor Electrónica.

Los directivos no solo ilustraron sus motivos para el proceso de coaching ejecutivo sino que también divirtieron con anécdotas, confesiones y puntos de distensión sobre lo profundo del proceso. La verdad es que el cambio de comportamiento es posible, pasa por aceptar que “estás desbarrando”, como dijo uno de los coachees y que esa consciencia te hace buscar la mejora personal que impacta en la relación con el equipo. Otro de los caochees también comentó lo importante de “la escucha, la invitada
transparente de la comunicación”.

confianza

Carmen Mellina consiguió que hablaran con confianza sobre su experiencia y  que relataran cómo el proceso de coaching, al que en un primer momento alguno se mostró reacio, les resultó muy beneficioso, además de procurarles un mejor entendimiento de sí mismos y de su comportamiento para con los demás.

Los dos participantes, ingenieros de formación, observaron que, tras los procesos de coaching en sus empresas se produjo una mejora real y efectiva tanto en la comunicación de los trabajadores con los propios directivos como en los resultados productivos de dichas organizaciones empresariales. Además, apuntando en la dirección ya expresada en las conclusiones del estudio, los  directivos recalcaron la importancia que para ellos tuvo el compromiso de sus coaches en su proceso de mejora de comportamiento así como su disposición a participar en algún otro proceso comprometidos con la mejora continua.

Quedó el reto de cómo lograr que las empresas apostaran en el largo plazo para que todas sus personas pudieran contar con esta técnica como herramienta eficaz para el desarrollo.

Sobre el estudio y sus resultados: Pudimos conocer en primicia el trabajo doctoral realizado por Izaskun Rekalde, investigadora del IAE y coach certificada por la EEC, y de su director en esta labor doctoral, el Director del Instituto de Economía Aplicada a la Empresa de la UPV/EHU, Jon Landeta. 

Ambos detallaron, en una presentación amena y rigurosa, las razones que les impulsaron a acometer dicha tarea así como el método que siguieron para completar la misma y, por supuesto, las conclusiones sacadas tras analizar las respuestas de más de quinientos directivos consultados.Cabe resaltar en primer término que los consultados, según expuso Izaskun Rekalde, apreciaban que el factor más determinante para el éxito de un coaching ejecutivo radicaba en la confianza y en el buen hacer del coach. También expusieron los ponentes que para una mejora real del comportamiento resultaba necesaria no solo la buena disposición de los directivos sino también un compromiso por ambas partes, tanto coaches como coachees.

El acto, que contaba con el apoyo de la Asociación para el Progreso de la Dirección (APD), contó con Ane Aguirre, socia fundadora Vester Solutions, como encargada de cerrar la jornada recalcando las conclusiones más importantes de todo lo expuesto.

 

 

 

En Escuela Europea de Coaching acompañamos a personas y organizaciones a mejorar sus resultados, a través del coaching.