Por EEC Alumni

Dos coaches expertas de la EEC, Rosa Mª Barriuso y Ruth Gaviláncompartieron las cuartas sesiones observadas en EEC Alumni. La actividad, consolidada ya como el taller estrella de EEC Alumni, supera las expectativas de alumnos y clientes. Una oportunidad de ver cómo hacemos coaching en la EEC, trabajar sobre las competencias de ICF y aprender en un contexto de coaches expertos y experimentados. 

Los participantes comenzaron analizando “la brocha gorda” de la sesión, poniendo títulos a la intervención del coach tales como: “complicidad a través del susurro”, “en lo obvio y en lo simple está la verdad”. De la intervención de Rosa como coach, los participantes destacaron su capacidad para poner foco en la sesión, aspecto materializado en varias preguntas que formuló para centrar el objetivo y el avance. “¿Para qué quieres que aprovechemos esta sesión? ¿Cuál sería el objetivo del foco que querrías poner en esta situación?”.

Teniendo en cuenta la duración a la que debía ceñirse la sesión (16 minutos), Ruth nos hizo reflexionar sobre la siguiente cuestión: ¿cómo hacer que la búsqueda del foco sea compatible con el trabajo en el observador que está siendo el coachee? A lo que Rosa complementó con: “el objetivo de la sesión ha de salir del observador del coachee, no del titular que declara en un inicio”.

Valentía del coach

 “El coach ha de tener valentía”. La valentía, tal y como lo entienden Rosa y Ruth, es que como coaches exploremos el camino de lo espinoso, es decir, trabajar, si es pertinente, en aquello que puede doler al coachee. Esto consiste en arriesgarse, en asumir riesgos sabiendo que, como coaches, podemos sostener lo que ocurra. En palabras de Rosa, “el coachee no llora porque yo le provoque como coach sino porque conecto con algo suyo”. Es decir, el coach genera el espacio de confianza para que surja el dolor, pero no es el causante del mismo. Con esto Rosa quería invitarnos a que como coaches nos arriesguemos a explorar los “caminos espinosos” de la emocionalidad de nuestros coachees.

Silencio y confianza como herramientas fundamentales

Antes de visionar la segunda parte de la sesión, los participantes propusieron diferentes herramientas y técnicas que utilizarían para trabajar el reto del coachee. Entre las que destacaron distinciones como dolor/sufrimiento, responsabilidad 200%/100%, preocuparse/ocuparse. Rosa remarcó de su propia intervención el silencio como herramienta, y también la confianza en su coachee. Los participantes felicitaron también la capacidad de Rosa para empoderar al coachee: “la confianza que tú como coach le devuelves, le ayuda al coachee a mirar donde no quiere mirar pero donde realmente está su quiebre”. 

El cuerpo del cambio de observador

Rosa y Ruth también nos hicieron reflexionar sobre la corporalidad del cambio de observador. Como coaches podemos buscar el cambio de observador a través del cuerpo. Hacer la pregunta, mover y desde ahí, crear una nueva realidad. En palabras de Rosa “es como una invitación desde el cuerpo a la reflexión, a la pregunta…”. Incluso podemos hacer devoluciones a la corporalidad del coachee sobre el cambio de observador que está haciendo. 

Emociones que habilitan y no habilitan
El último turno de aportaciones se centró en torno a las emociones limitadoras y posibilitadoras. En cómo la sesión había permitido a la coachee identificar la emoción posibilitadora. El coachee elige la emoción que sí le permite enfocar una nueva situación desde donde se va a sentir más capacitado. 
¡Muchas gracias a todos los participantes por sus ricas intervenciones! Las sesiones observadas se han convertido en un fantástico espacio de aprendizaje en el que todos aprendemos de todos.

 

Esta actividad tuvo lugar el 16 de febrero de 2015 en la sede de EEC Madrid.

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