Por Joan Diaz, Director de EEC Cataluña y de Negocio Corporativo.

Estas tres variables se integran y se superponen en un continuo de influencia múltiple y recíproca.

¿Qué entendemos por creencias?

Las creencias son la base y la parte más profunda sobre las que se inspiran nuestras conductas, que son las que más certeramente nos definen como personas.

Conociendo de dónde proviene nuestra conducta, nuestra forma de proceder, estamos en disposición (en caso de no estar consiguiendo los resultados que queremos alcanzar) de poder replantearnos o cuestionarnos la creencia o creencias que la sustenta.

 

 “Las ideas se tienen, en las creencias se está”

Ortega y Gasset

 

Las creencias se imponen de forma automática, son difíciles de desmontar, y al mismo tiempo marcan nuestra forma de actuar y proceder en la vida de manera crucial, son las que soportan nuestras capacidades. Las creencias, pues, son elementos muy poderosos que influyen en lo que somos, pensamos, hacemos y los resultados que obtenemos.

Conviene, por tanto, reflexionar, analizar, y contrastar, hasta qué punto las creencias que tenemos nos están ayudando o entorpeciendo en nuestra eficacia personal, y en este punto, un coach ontológico puede marcar la diferencia.

Una muestra del poder de las creencias se ve reflejado en el llamado efecto pigmalion o profecía auto-cumplida. Lo que pensamos y esperamos de la gente influye en lo que la gente piensa y espera de sí misma. Igualmente, lo que pensamos y esperamos de nosotros mismos, influye en nuestra propia capacidad de actuación eficaz.

En definitiva: “Si crees que puedes, tienes razón, y si crees que no, también la tienes”.

Joan es Director de Escuela Europea de Coaching en Cataluña y Desarrollo de Negocio Corporativo. Executive coach PCC por ICF y Licenciado en Psicología por la Universidad Autónoma de Barcelona