Francisco Junquera es Coach PCC por ICF. Director del Programa de Especialización en Coaching de Salud. Coach ejecutivo, formador y supervisor en la EEC. Autor del libro “Coaching, ciencia y salud” (LID editorial).

El arte de asistir a las personas está en constante crecimiento. Lo sabemos quienes nos unimos en esta gran feria del coaching. Personalmente, soy de los que piensa que el coaching debió surgir para atender la necesidad de facilitar los procesos de desarrollo y aprendizaje, y pienso que la disciplina en la que el coach, en lugar de enseñar, ayuda a que sea el cliente el que aprenda, ha nacido como consecuencia de una conciencia colectiva, que se ha generado para que el potencial del ser humano se desarrolle en un momento en el que claramente existe una necesidad de transformación.

Dentro del coaching está emergiendo una especialidad, la de coaching de salud.

Una de sus finalidades es ayudar al médico o profesional sanitario a manejar competencias no técnicas (escucha activa, comunicación, empatía, etc.) tanto con sus pacientes como con sus colaboradores. En este caso, los procesos de coaching pueden ayudar a desarrollar unas habilidades necesarias en los profesionales sanitarios que, desgraciadamente, muchas veces no se han tenido muy en cuenta en su formación tradicional.

Otra de las finalidades del coach de salud es acompañar a un cliente de coaching a que se responsabilice de su cuerpo y tome el control de su propia salud y bienestar para así conseguir una mejor calidad de vida. Algunos de los hábitos personales en nuestra sociedad, sumados a influencias ambientales, desencadenan dolencias y enfermedades crónicas que dificultan o imposibilitan la realización de nuestros deseos. En este sentido, frecuentemente la persona se ve debilitada y pasa a ser un “paciente pasivo” a merced del sistema sanitario u otros profesionales de la salud, dejando de utilizar una parte importante de su potencial de salud, del que quizás no se esté percatando.

En el año 2011 en la Escuela Europea de Coaching (EEC) estábamos alineados con estas inquietudes y veíamos al Coaching de Salud o “Health coaching” como una oportunidad para conseguir la capacitación personal de los coachees y así lograr “clientes activos”. Queríamos también considerar la salud de una forma más holística y alineada con la definición de la Organización Mundial de la Salud (OMS) que dice que “la salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades”.

Así nació la primera formación en coaching de salud, el programa Biología del Cambio de Observador (BCO) donde, además de pretender cubrir las inquietudes mencionadas y alinearnos con la definición de salud de la OMS, profundizamos en el estudio fisiológico de la mente, de los llamados “tres cerebros” (cabeza, SNE y corazón), de la biología de nuestras creencias y del cambio de observador y de varios fundamentos científicos en neurociencia, epigenética y física cuántica. El objetivo del programa es trabajar también las interacciones Mente-Cuerpo en el campo de la medicina energética y las aplicaciones en el coaching para el alivio de dolores y enfermedades.

Coaching de Salud en EEC

Un año más tarde, en 2012, formamos el Grupo de Investigación en Coaching de Salud (GICS) en Madrid.

El GICS ya era entonces, y sigue siendo, una comunidad de aprendizaje de EEC Alumni formada en su mayoría por coaches certificados por ICF, que nació para dar continuidad a la línea de trabajo en la especialidad de coaching de salud, bajo el paraguas del programa de formación continuada BCO.

Lo que empezó entre media docena de coaches que teníamos en común la inquietud de seguir investigando y compartiendo experiencias e información relacionadas con el coaching de salud, se amplió en 2013 a Barcelona, en 2014 a Portugal y suma hoy en día más de 100 coaches. Y, además, seguimos creciendo con las incorporaciones con las nuevas promociones del programa BCO.

En el grupo de investigación, disponemos de una plataforma tecnológica dentro del entorno Alumni de la EEC, que facilita la conexión de los integrantes así como la inclusión de documentación para investigar y desarrollar hábitos que supongan una mayor calidad de vida y mejora de la salud. Actualmente, en el GICS intercambiamos y analizamos la información que consideramos útil para el coaching de salud desde diferentes áreas de conocimiento y desarrollo. También nos enriquecemos con talleres, actividades y compartiendo nuestras prácticas y experiencias vividas como coaches y como coachees en los procesos de coaching para la salud.

Todos los coaches del GICS tenemos muy en cuenta las competencias clave de ICF y, por eso, somos conscientes de que hacerle coaching para la salud de alguien no es hacer coaching a su enfermedad, sino a la persona que la padece y más concretamente a su reto. Por otro lado, en nuestros protocolos controlamos y supervisamos las prácticas para que los procesos de coaching nunca sustituyan a la atención médica y su prescripción. Nuestro objetivo no es suplantar el conocimiento médico tradicional que está basado en el rigor científico del ensayo clínico, sino complementarlo. Por eso en la EEC s insistimos en la distinción “Y” versus “O”.

Cada día somos más los profesionales que estamos convencidos de la eficacia del coaching aplicado a la salud, algunos hemos recurrido a diferentes áreas de conocimiento para seguir aprendiendo y comprobando que nuestro cuerpo está diseñado para curarse a sí mismo. Desde nuestra experiencia como coaches estamos descubriendo que muchas veces lo único que necesitan nuestros clientes para salir de su enfermedad es alguien que les escuche empáticamente y que les facilite un tiempo y un espacio para pensar; alguien que les acompañe en una conversación y les ayude a generar nuevas creencias potenciadoras que “iluminen” los genes “apagados” y, así, activen la versión más sana de su biología.

 

En Escuela Europea de Coaching acompañamos a personas y organizaciones a mejorar sus resultados, a través del coaching.