Yo para ser feliz necesito canciones. Me doy cuenta de que practico mi felicidad escuchando música, eligiendo temas que acompañan mi estado de ánimo y me llenan las venas de paz. Y precisamente, entre canciones, encuentro algunas pistas para ser feliz. Aquí van tres: haz, fluye, ama.

1. HAZ y se feliz

La felicidad es una acción. La felicidad está en el hacer, en la cotidianeidad y en la rutina. Lo decía Benjamin Franklin: “la felicidad humana generalmente no se logra con grandes golpes de suerte, que pueden ocurrir pocas veces, sino con pequeñas cosas que ocurren todos los días”.

Pequeñas cosas que, ¿podríamos tener identificadas de antemano? Si así fuera, entonces ya sabríamos lo que nos hace felices, qué cosas, qué personas, qué acciones, qué pensamientos, qué sentimientos… Ese sería el primer paso. El segundo, hacerlas a menudo.

“Aplaude si sabes lo que es la felicidad es para ti […] si sientes que eso es lo que quieres hacer”. Así, tal cual, lo canta Pharrel Williams en la pegadiza Happy.

Y, sin embargo, muchas personas no saben lo que les hace felices pues se pasan la vida ocupándose solamente de lo que “tienen” que hacer, viven para las obligaciones sin pararse a pensar qué es lo que realmente “quieren” hacer y llegan a creer, incluso, que dedicarse ese tiempo a sí mismos, esa energía, ese permiso es de niños y es una irresponsabilidad.

La respuesta es lo que en coaching se conoce como compromiso. “Cuando nos comprometemos con nuestras necesidades, deseos y anhelos pasamos a la acción de forma directa y franca, porque nuestro compromiso está puesto, lícitamente, en aquello que queremos lograr”, leemos en No es lo mismo, coescrito por Silvia Guarnieri.

Happy #BlogEEC

2. FLUYE y se feliz

Ser feliz tiene mucho que ver con cómo afrontamos las dificultades. Preocuparnos por lo que puede pasar cuando aún no ha pasado puede llevarnos a sufrir innecesariamente. Como dice Michel de Montaigne: “mi vida ha estado llena de terribles desgracias, la mayoría de las cuales nunca sucedieron.”

En coaching, no preocuparse es fluir y es distinguir entre ocupación y preocupación. En música, es Bobby McFerrin y su Don’t worry, be happyUna lema, el famoso no te preocupes, se feliz, que se explica en varias estrofas: “en cada vida hay algún tipo de problema, pero cuando te preocupas lo duplicas” y “cuando te preocupas tu cara se arruga y eso desanima a todo el mundo”.

La preocupación es un “círculo vicioso”, es “una conversación interna de no posibilidad”, es sentirnos víctimas y no ver nunca la salida. Por el contrario, cuando nos ocupamos de lo que nos preocupa, nos empoderamos y lo hacemos abordable. “La acción es el mejor antídoto para el estado de ánimo preocupadizo”, seguimos leyendo en No es lo mismo.

Fluir es soltar el control y el miedo. Fluir es aceptar y confiar. Y para mí, también esta cita: “la confianza se construye desde la idea de la abundancia. Desde la mirada de la escasez lo que se construye es el miedo”.

3. AMA y se feliz

“Lo más importante que aprenderás en la vida es a amar y a ser amado”. The greatest thing you’ll ever learn is just to love and be loved in return. No se puede decir mejor. Y no se puede cantar mejor a como lo hicieron en el final de Moulin Rouge. (Bueno, sí. A la misma altura están la original Nature boy interpretada por su autor, Nat King Cole, y la imperdible versión de Ella Fitzgerald).

La felicidad es amar y ser amado #BlogEEC

Esta misma idea, que anotó George Sand: “Solo hay una felicidad, amar y ser amado”, es un concepto que ha sido muy estudiado. Cuando las personas logramos establecer lazos profundos nos sentimos más felices. Somos seres sociales y nos necesitamos.

Y para lograr una conexión profunda podemos servirnos de las habilidades que practican los coaches, podemos desarrollar una mirada sin juicios, aceptando al otro tal y como es, practicando la escucha empática, generando espacios para dar y para recibir, despojándonos de barreras egocéntricas y atreviéndonos a mostrarnos vulnerables, por ejemplo.

4. Repite y se feliz

Si averiguamos lo que nos hace felices, si aprendemos a fluir con la vida y si nos abrimos al amor, ¿habremos dado tres pasos de gigante hacia la felicidad? Y si además, practicamos cada uno de estos pasos con frecuencia, como un mantra: haz, fluye, ama, haz, fluye, ama, ¿es posible que lo logremos?

¿Qué nos falta, entonces, para comprometernos con nuestra felicidad? ¿Qué puede pasar si lo hiciéramos?

Executive coach y Responsable de comunicación y marketing en Escuela Europea de Coaching